HISTORIA

Iglesia Santa Rosal�a de Palermo

El Hatillo, un peque�o y tradicional pueblo venezolano dentro de la gran metr�polis Caraque�a, es hoy en d�a uno de los lugares de esparcimiento y compras preferido por los capitalinos y truristas nacionales e internacionales, donde la conjunci�n es perfecta entre lo comercial y lo tur�stico.

El Hatillo era un pueblo con vida muy propia y con habitantes originales de muchos a�os, donde los caraque�os iban a comprar o encargar hallacas, verduras, hortalizas, flores, o simplemente pasear para pasar un d�a distinto. Hoy en d�a El Hatillo conserva esa tradicion y cuenta adem�s con muchos negocios dedicados a la fabricaci�n y venta de artesan�as decorativas, restauraci�n de antig�edades, ventas de muebles y fabricaci�n artesanal y muchos otros productos. Igualmente, la gastronom�a ocupa un lugar muy importante que alcanza casi todas las nacionalidades lo cual contribuye a ser de El Hatillo un sitio ideal para escapar del stress caraque�o, hacer compras de cosas lindas en el mejor ambiente sin alejarse demasiado de la ciudad.

El Hatillo, tiene caracter�sticas de desarrollo muy especiales donde se combinan lo comercial y habitacional dentro de un mismo espacio, caracater�stica �sta del casco central del pueblo que permite la presencia permanente de sus habitantes. Adem�s cuenta con dos tipos de zonas adicionales una urbana, donde armonizan los desarrollos habitacionales con bellos centros comerciales y otra con caracter�sticas netamente rurales que por la belleza de sus paisajes y de su agradable clima, hacen del municipio un centro especial de atracci�n.

Petroglifo de Piedras PintadasPetroglifo de Piedras Pintadas Liceo Los Arcos

Los Ind�genas
La historia del Municipio El Hatillo se remonta a la �poca de los colonizadores espa�oles; en estas tierras viv�an los indios Mariches quienes estaban mezclados con los Caribes de gran bravura, resistencia f�sica y gran entereza, caracter�sticas propias de las tribus provenientes del Mar Caribe. Estos estaban comandados por el cacique Tamanaco, qui�n dividi� el territorio en dos zonas, cada una con su respectivo cacique; al norte el cacique Aricabacuto y al sur el cacique Tapairacay. Ambos caciques lucharon en contra de los conquistadores, quienes estaban comandados por Garci Gonz�lez De Silva.

La tiran�a de Garci Gonz�lez era tan severa que aniquil� a muchos de los indios hasta ir acabando poco a poco con cada uno de ellos; hasta dar muerte al propio cacique Tamanaco, bajo las �rdenes de Don Diego de Lozada, fundador de Caracas.

Fueron muchas las se�ales de su presencia que dejaron ambas tribus en los Municipios Baruta y El Hatillo, pricipalmente en los dibujos antiguos de las piedras talladas, algunas de gran tama�o y tambi�n por los restos de utensilios l�ticos y de cer�mica, as� como huesos y se�ales de poblados y campamentos, todos hallados hace ya varios a�os por la Sociedad de Ciencias Naturales La Salle y la Agrupaci�n Natura y Ciencia, materiales que se encuentran guardados, tanto en el Museo de la Salle, como en el de Ciencias Naturales de Caracas.

A�os m�s tarde, El Hatillo se convirti� en un peque�o cacer�o donde asist�an distintos vendedores de hortalizas y caf�, provenientes de las haciendas cercanas. Con el transcurrir del tiempo, este peque�o cacer�o fue creciendo hasta convertirse en una peque�a comunidad que reclamaba ser reconocida como pueblo independiente de Baruta.

El Hatillo a principio de siglo

El Hatillo a principio de siglo

Don Baltasar De Le�n
En 1752 lleg� al �sitio del El Hatillo� (denominaci�n para aquel entonces) el ilustre personaje Don Baltasar De le�n, quien a�os despu�s se convert�r�a en su fundador. Don Baltasar dedic� toda su atenci�n y esfuerzo a hacer de El Hatillo una poblaci�n fuerte, independiente y unida; pas� muchos a�os tratando de lograr sus prop�sitos hasta que en 1772, durante la visita del Obispo Don Mariano Mart�, consigue que sus peticiones sean escuchadas. Doce a�os m�s tarde, el 12 de junio de 1784, en la Plaza Bri�n, en presencia de 180 familias hatillanas, el Gobernador Manuel Gonz�lez y el Obispo M�rquez, gracias a la direcci�n de Don Baltasar De Le�n, declaran su autonom�a.

El Hatillo continu� con sus actividades agr�colas convirti�ndose para 1920, en el primer productor de caf� del Estado Miranda. A partir de esta fecha, El Hatillo ha mantenido un crecimiento constante, siendo hoy en d�a un municipio con muchas atracciones y calor humano.